Piedra y leyenda del Masan Raya
Los residentes de Seybaplaya siempre han sido respetuosos con los días sagrados, días en los que según la tradición no se deben realizar actividades laborales debido a la posibilidad de recibir algún tipo de castigo sobrenatural. Según cuentan los vecinos, un pescador de la localidad decidió pescar en un Jueves Santo. Su esposa le suplicó que no fuera, pero él contestó que, si el diablo aparecía, lo haría pedazos con su arpón. Se embarcó en su bote pequeño, y después de varias horas de pesca infructuosa, a medianoche, un animal saltó repentinamente cerca de su barco. El pescador preparó su arpón y lo lanzó al animal, que saltó al sentir el hierro y comenzó a arrastrar el bote.
El pescador creía que el animal, que medía alrededor de seis metros de largo, se cansaría del esfuerzo por las heridas que le causaba, así que ató la soga del arpón a la proa. Sin embargo, el animal nadó aún más rápido en lugar de detenerse. El pescador se puso en pánico porque el masan raya se dirigía hacia las cuevas del Morro, donde había sido amarrada la bruja Xao y donde viven otras criaturas del infierno. Intentó cortar la cuerda, pero se sorprendió al ver que se había convertido en una cadena gruesa y era incapaz de cortarla.
Una vez que se dio cuenta de que estaba lidiando con una entidad del infierno, el pescador se arrodilló y comenzó a rezar. Según la leyenda, cuando cantó el gallo, el masan raya se convirtió en una piedra a un kilómetro de la cueva del Morro. A partir de ese momento, los pescadores se comprometieron a no salir a pescar en Jueves Santo.
La piedra del masan raya se encuentra a unos 10 metros de la costa frente a la propiedad de San Antonio Boxol.